El movimiento orienta su acción política en cuatro dimensiones fundamentales. En la dimensión social, prioriza el fortalecimiento de la educación inclusiva y descentralizada, así como la implementación de programas regionales de salud orientados a combatir la desnutrición infantil, la anemia y a garantizar la seguridad alimentaria. En la dimensión económica, promueve políticas y proyectos para el desarrollo de sectores como agricultura, ganadería, comercio, artesanía, turismo, transporte y comunicaciones. En la dimensión territorial y ambiental, impulsa la conservación de los recursos naturales, la gestión sostenible del territorio y la protección de cabeceras de cuenca y fuentes de agua. En la dimensión institucional, promueve una gestión administrativa transparente, eficiente y descentralizada, orientada al desarrollo sostenible de la región.